Como sabemos, la minería subterránea es aquella que se dedica a la explotación de los recursos debajo de la superficie terrestre. Al tratarse de una actividad que se produce debajo de la tierra, existen una serie de componentes específicos y cruciales que este tipo de minas tienen en común y que determinan su mayor dificultad de desarrollo, su ejecución y unos mayores costes de operación.

 

Las necesidades

  • Los pozos de ventilación. La eliminación de humos y gases del laboreo se realizan a través de los pozos de ventilación, lo que, además, mantiene el aire en buenas condiciones para las personas.
  • Rutas de escape y evacuación. Los criterios modernos para garantizar las mejores condiciones de trabajo y la seguridad de las personas exigen que los ámbitos cerrados estén dotados en caso de incidencias excepcionales.
  • Túneles de transporte del mineral. El mineral extraído tiene que llegar al exterior, por lo que, los túneles para transportarlo son de vital importancia, pues, si no, el trabajo no serviría de nada.
  • Sistemas de sostenimiento y geotecnia que protejan a los trabajadores y los equipos. Al desarrollarse en un medio cerrado, asegurar la integridad del área de trabajo y extracción es totalmente indispensable y de ello se encargan los mecanismos de sostenimiento y los sistemas geotécnicos.
  • Desagüe, gestión y tratamiento adecuado del agua. Es función primordial de la actividad subterránea evitar la acumulación de agua en el entorno del laboreo pues impediría el mismo. Por ello, el agua se gestiona de manera continua para asegurar su calidad, cantidad y reciclado a través de un tratamiento adecuado.
  • Sistemas de comunicación. Mantener un buen flujo de información adecuado entre la superficie y todos los niveles interiores de la mina es necesario para asegurar el funcionamiento óptimo de la actividad y la seguridad de la misma.

Las necesidades de una minería subterránea son muy diferentes a las que podemos tener en una minería a cielo abierto. Como ya os hemos contado en otras ocasiones, este tipo de extracción nos ofrece ciertas ventajas como la reducción del impacto, la reducción del uso de explosivos, periodos de explotación más largos o un mayor respeto medioambiental. Entre las desventajas más frecuentes, nos encontramos con que este tipo de minas requieren una mayor inversión económica por las necesidades de una excavación restringida, el incremento de las medidas de protección y el mantenimiento de los sistemas de ventilación. En definitiva, todas las necesidades que tenemos aumentan considerablemente el presupuesto, ya que, la metodología particular de este tipo de actividad requiere medidas de control y seguimiento excepcionales y específicos para asegurar una operación segura y en las mejores condiciones de trabajo.

La realidad: no hay dos minas iguales. Las aplicaciones tecnológicas y las decisiones básicas sobre el diseño y el método de minería se basan en diferentes cuestiones, como puede ser el tipo de mineral que se extrae, la orientación del yacimiento, las características geológicas del subsuelo o la protección del medio en el que se desarrolla. Pero, lo importante es que, hoy en día, los sistemas de mecanización y automatización modernos permiten optimizar y minorar todos estos riesgos.